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La práctica de la meditación reduce los síntomas de estrés postraumático

Según una noticia publicada por el portal de noticias nurse.com, la práctica de una forma de meditación y estiramiento con atención consciente pueden ayudar a aliviar los síntomas del trastorno de estrés post-traumático y normalizar los niveles de la hormona del estrés, según un estudio de las enfermeras.


Más de 7 millones de adultos en todo el país son diagnosticados con trastorno de estrés postraumático en un año típico, según la información de respaldo del estudio, que está programado para su publicación en el número de julio de la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.


Los pacientes con Síndrome de Estrés Post-Traumático (SEPT) tienen altos niveles de hormona liberadora de corticotropina e inusualmente bajos niveles de cortisol, los cuales regulan la respuesta del cuerpo al estrés. Aunque los niveles de cortisol se elevan en respuesta a la presión, los pacientes con SEPT tienen niveles anormalmente bajos de cortisol y se benefician cuando aumentan estos niveles. En este estudio se encontró que los niveles de cortisol respondieron favorablemente en los sujetos que participaron en un programa de ocho semanas de meditación y movimientos conscientes.


El ensayo clínico aleatorio controlado estudió el impacto de las prácticas mente-cuerpo en las enfermeras, un grupo señalaron los autores que tiene mucho riesgo de desarrollar este trastorno de estrés postraumático debido a la exposición repetida a factores estresantes extremos. Un estudio de cohorte de 28 enfermeras de la Clínica Universidad de Nuevo México, incluyendo 22 que experimentan síntomas de SEPT, se dividió en dos grupos. Un grupo tomó sesiones de mindfulness de 60 minutos dos veces a la semana en la que los participantes realizaron estiramiento, equilibrio y ejercicios de respiración profunda mientras prestaba atención a los movimientos de su cuerpo, las sensaciones y el entorno.


Los participantes en su mayoría mujeres se sometieron a análisis de sangre para medir sus niveles de hormonas de estrés y completaron una lista de verificación de síntomas de SEPT. Entre las personas que realizaron curso de atención plena, los niveles de cortisol en la sangre aumentaron 67% y de los síntomas de SEPT disminuyeron en un 41%. En comparación, en el grupo ontrol hubo una disminución de 4% en las puntuaciones de síntomas de SEPT y un aumento del 17% en los niveles de cortisol en la sangre durante el mismo período.


Los participantes en el grupo de intervención informaron de que no sólo los ejercicios mente-cuerpo a redujeron el impacto del estrés en su vida cotidiana, sino que también dormían mejor y se sentían más tranquilos y estaban motivados para retomar sus aficiones y otras actividades placenteras que habían abandonado

La meditación hace que el cerebro procese más rápidamente la información

Las personas que meditan tienen más pliegues (o mayor grado de girificación) en la corteza cerebral, lo que hace que sus cerebros procesen la información más rápidamente que los cerebros de los individuos que no meditan.

Esto es lo que ha revelado un estudio realizado por investigadores del Laboratorio de Neuroimagen de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y del que se ha hecho eco la UCLA en un comunicado.

Anteriores evidencias obtenidas en esta misma Universidad habían constatado que el hábito de meditar, mantenido durante años, aumenta el grosor del cerebro y fortalece las conexiones neuronales. Ahora, esta nueva investigación ha constatado que la meditación aporta otro beneficio más al cerebro.

Meditación y neuroplasticidad cerebral

En términos generales, la meditación es la práctica de un estado de atención concentrada sobre un objeto externo, el pensamiento, la consciencia, o el propio estado de concentración.

En el ámbito religioso, la meditación es importante dentro del budismo, pero existen diversas escuelas de meditación, cada una de ellas con sus técnicas específicas.

Por ejemplo, para el budismo zen, la meditación es un estado natural de crecimiento, y para el hinduismo, en las escuelas de yoga y vedānta, la meditación es parte de dos de las seis ramas de la filosofía hindú.

En la práctica budista de Theravāda, por otro lado, la meditación involucra tanto técnicas como samādhi y vipassana, como el desarrollo de la bondad y el conocimiento superior.

Los investigadores de la UCLA, entre los que se encuentra la profesora Eileen Luders, descubrieron concretamente que existe una relación directa entre la cantidad de girificación cerebral y el número de años meditando, lo que, según los científicos, posiblemente constituya una prueba de la neuroplasticidad cerebral o capacidad del cerebro para adaptarse a los cambios del entorno.

Meditar mejora tu plasticidad cerebral (en tan solo 3 meses)

La meditación mejora tu plasticidad cerebral (en tan solo 3 meses)

Los resultados de un estudio realizado en base a tres programas de entrenamiento muestran las bondades de incorporar el mindfulness o consciencia plena y la meditación a tu rutina diaria. Esta práctica reconecta las neuronas y mejora la empatía, la gratitud y la capacidad de atención, reduciendo el estrés.

Incluir la meditación en tu rutina diaria es una gran idea, y es que esta tradición milenaria ligada a la práctica del yoga y a corrientes religiosas como el budismo y el hinduismo tiene múltiples efectos positivos para tu cerebro, tal y como avala la comunidad científica a través de diferentes estudios. Meditar te ayuda a estar más concentrado, prevenir la aparición de la ansiedad o del estrés y mejorar tus habilidades sociales. En concreto, una investigación reciente apunta hacia la mejora de la plasticidad cerebral, alternando las conexiones neuronales.

Los mejores ejercicios y técnicas de meditación para combatir el estrés

Científicos del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y del Cerebro en Leipzig, Alemania, han plasmado su investigación en este estudio publicado en Science Advances tras utilizar tres programas de entrenamiento en meditación. Las pruebas midieron los niveles de actividad eléctrica, la cantidad de cortisol en sangre -la conocida como hormona del estrés- o las capacidades cerebrales. Y los resultados han sido muy positivos para la práctica de la meditación.

Según el tipo de entrenamiento usado durante tres meses -se practicaban técnicas de meditación durante media hora y seis días a la semana- se apreciaron modificaciones en marcadores del comportamiento y estructurales cerebrales, tal y como apuntaba Sofie Valk, primera autora de este estudio. Cada uno de los programas, que forman parte del ReSource Project, se centraban en una competencia distinta. Eran tres: la atención e introspección, las competencias socio-afectivas -entre las que caben la compasión, la gratitud, la empatía o la gestión de emociones difíciles- y las actividades socio-cognitivas, como lo son la autopercepción o la adquisición de la perspectiva de otros.

Observar las propias emociones: la meditación

Una de las técnicas que ha demostrado ser de gran utilidad para la gestión emocional, es la meditación. Esta técnica milenaria basada en la respiración, concentración y observación es practicada por millones de personas en todo el mundo, ofreciendo resultados realmente beneficiosos en relación al bienestar.

Mediante la meditación se emplea un proceso mental diferente al que estamos acostumbrados en occidente. Damos demasiada importancia al mundo racional y a los pensamientos, y nos enganchamos con ellos de tal manera que siempre estamos en todas partes menos en el momento presente, en el que vivimos.

Este proceso mental al que nos lleva la meditación es un proceso no racional, implicando la observación de la realidad sin juzgarla a través del pensamiento. Y de alguna manera nos obliga a ver nuestro estado interno, lo más auténtico y honesto de nosotros mismos. Es así como a través de la meditación logramos situarnos en el aquí y el ahora, el presente, el momento en el que vivimos.

En relación a las propias emociones, por lo general, somos bastante inconscientes de cómo las experimentamos, cómo aparecen y para qué lo hacen. Este desconocimiento nos lleva a intentar evitar y rechazar las que consideramos como emociones negativas. En nuestra ignorancia luchamos contra nosotros mismos y contra las señales que nos aportan una valiosa información. Esto sucede porque en ningún momento hemos aprendido a observar, reconocer e identificar la emoción que estamos experimentando. Mediante un proceso racional la juzgamos e intentamos desecharla cuanto antes.

Las bases de una buena gestión emocional pasan por la observación y la aceptación de lo que está sucediendo en el momento presente. Esto es algo que podemos aprender gracias a la meditación, como veremos a continuación…

Encontrarnos con nuestras propias emociones

Uno de los motivos por los que nos hallamos desconectados de nosotros mismos es precisamente por dar una prioridad absoluta a la racionalización. El proceso racional, por sí mismo, nos sirve para adaptarnos a nuestro entorno, y para dar respuesta a lo que no entendemos. Sin embargo, este mismo proceso puede ser destructivo cuando no somos capaces de controlarlo. Al volvernos esclavos de nuestros propios pensamientos inevitablemente atraemos el sufrimiento a nuestras vidas.


Las emociones, al contrario de lo que se pueda pensar, nos sirven para regularnos, dar sentido a nuestra experiencia, y para comprendernos mejor a nosotros mismos. Luchar contra nuestras propias emociones, por lo tanto, carece de sentido. No obstante, para poder entenderlas y darles cabida, hemos de saber identificarlas primero, y para ello es necesaria la observación.


¿A qué nos referimos con observar las emociones? Observar la emoción tal y como nos enseña la meditación, consiste en aprender a sentirla. Normalmente, ante las emociones que nos resultan molestas, intentamos no sentirlas. Pues bien, hemos de hacer el esfuerzo por sentir la emoción, sea cual sea. Veamos un ejemplo de cómo hacer esta observación:

si te sientes con enfado date un tiempo para sentirlo y observa cómo se manifiesta en tu cuerpo, cuáles son tus sensaciones, y dónde aparece (en el estomago, la cabeza, el pecho, la garganta, etc.). No lo rechaces como si se tratase de algo malo y perjudicial para ti. Cada vez que la rechazas creas un conflicto en ti. Simplemente acepta tu enfado, obsérvalo y déjalo ser. Al hacer esto, verás como el enfado comienza a perder su poder y se transforma hasta desaparecer.

Al hacer esta práctica de plena conciencia de la emoción, observando cómo aparece en tu cuerpo y cómo se manifiesta, sin tratar de negarla, dejarte llevar, o luchar contra ella; acabas por aceptarla. Lo cual es un aspecto fundamental de la gestión emocional. Es así como adquieres una mayor inteligencia emocional y aumentas el conocimiento sobre ti mismo. Esa alianza con tus propias emociones te ayudará a resolver muchos conflictos en los que no veías salida, ni comprendías por qué te habías quedado estancado.

La meditación te ayuda a gestionar tus emociones

La observación de las emociones, tal y como hemos explicado que se realiza, aunque a priori pueda parecer algo sencillo de hacer, lo cierto es que no tenemos la costumbre ni el hábito de reconocer, observar y aceptar nuestras emociones. Por eso al principio puede resultarnos muy difícil. Nos impacientamos, queremos que de resultado nada más comenzar a hacerlo. Esto, sin embargo, es algo que forma totalmente de nuestra mente racional, pretender obtener resultados inmediatos.

Este proceso de observación de emociones, requiere de práctica y de constancia. Al no estar habituados a este proceso debemos ir acostumbrándonos poco a poco. La meditación en este aspecto, y en otros muchos, es una herramienta extraordinaria ya que nos permite automatizar este proceso, ya no solo para observar nuestras emociones sino también nuestros pensamientos. A través de la meditación empredemos un proceso para aceptarnos tal y cómo somos y comprender mejor nuestro mundo interno.



Gracias a la meditación profundizamos y nos comprometemos con el momento presente. Es así como adquirimos otra actitud diferente ante las experiencias y vivencias por las que pasamos. El mundo adquiere más dimensiones y posibilidades. Pasamos de ser esclavos de nosotros mismos a ser los protagonistas y dueños de nuestro camino. Esto es debido a la aceptación, que nos permite fuir con lo que somos, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos. Dejando de luchar contra nuestra naturaleza y lo que creemos que deberíamos ser.

Hay emociones con las que nos cuesta mucho lidiar, que no estamos dispuestos a aceptar en nosotros mismos. Sin embargo, mientras las rechacemos su poder aumentará hasta el punto de controlar nuestras decisiones y acciones. Por eso, hacer una buena gestión emocional supone aceptar todo lo que nos incomoda o nos resulta inconcebible de nosotros mismos. Sin juicios de ningún tipo y dando lugar a la comprensión de cada emoción, la meditación nos ayuda a transitar este proceso.

En definitiva, para poder comprender y aceptar nuestras emociones, debemos aprender a identificarlas mediante la observación. Y en ello nos puede servir de gran ayuda el método Crear Salud, que no solo te ayudará a incluir la meditación en tu día a día, sino que te mostrará la importancia que tiene nutrirte adecuadamente y llevar una vida activa.

MEDITACION EN AMOR BENEVOLENTE (METTA) Y NEUROCIENCIA

¿Qué es el amor a nivel neuronal?

Si bien las sensaciones del enamoramiento son bien conocidas por mucho seres humanos, quizá valdría la pena mirar más de cerca el cómo funcionan estas reacciones a nivel fisiológico.

En primer lugar, cabe aclarar que el amor es una droga. Literalmente. Los centros neuronales que se activan con el encuentro de la persona amada son exactamente los mismos que aquellos que se activan por el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas (a saber, los centros localizados en el sistema límbico, ligado con las "recompensas").

El Dr. Eduardo Calixto, neurofisiólogo del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, en México, explica que lo que provoca la sensación placentera del enamoramiento es la secreción del neurotransmisor dopamina. La dopamina activa diferentes partes del cerebro para provocar reacciones fisiológicas variadas, como lo serían el aumento de la frecuencia cardiaca o el aumento de la presión arterial. El enamoramiento ocurre cuando la dopamina actúa sobre la corteza prefrontal, asociada a la cognición.

Pero, ¿por qué empezamos a secretar dopamina? En hombres, el aspecto físico de una persona es el principal aliciente para comenzar la secreción, siendo éstos principalmente visuales. En mujeres, sin embargo, el proceso es más complejo, ya que involucra otros sentidos como el tacto o el olfato (detectando feromonas y otros elementos como el Complejo Mayor de Histocompatibilidad ? indicador de la capacidad del sistema inmune de la persona en cuestión), factores que son tomados en cuenta antes de elegir una pareja.

Otro gran contraste entre ambos géneros radica en la maduración de la corteza prefrontal. En mujeres, esta zona cerebral termina de interconectarse aproximadamente a los 21 años de edad, mientras que en hombres el proceso es más lento, culminando hasta los 26 años; es por esto que los hombres suelen querer asentarse más tardíamente que las mujeres.

Una vez que comenzó el enamoramiento, hay que tomar en cuenta que una de las zonas más importantes de liberación de dopamina es el área tegmental ventral, localizada cerca de la base del cerebro. Ésta área, 70% más grande en mujeres, se activa durante el orgasmo en una relación sexual; el que las mujeres tengan orgasmos más duraderos que los hombres y que se involucren emocionalmente con sus parejas sexuales es atribuible a esta notoria diferencia de tamaños.

Sin embargo, hay un lado triste a toda historia de amor. Calixto explica que con el tiempo, los receptores de la dopamina comienzan a perder su sensibilidad. Así, asegura que en un periodo aproximado de tres años, éstos dejarán de responder al estímulo inicial que desencadenaba la reacción placentera del encuentro con esa persona especial.

La única salvación, en estos casos, es otro neurotransmisor conocido como oxitocina, cuya secreción está relacionada con la sensación de apego. Si una pareja no logra construir una relación más allá del enamoramiento o del placer sexual en tres años, lo más probable es que la relación esté condenada a terminar.

Para evitar este trágico final, es importante fomentar actitudes de admiración, cooperación e inclusive amistad dentro de la misma relación de pareja, ya que éstas están asociadas a una mayor secreción de oxitocina.

NEUROBIOLOGIA DE LA COMPASION (KARUNA)

Darse cuenta de la presencia del sufrimiento desde una perspectiva amplia nos abre camino para entender la compasion.

Sentimiento y comprensión del sufrimiento y sus causas.

Apertura al sufrimiento con la intención o el deseo de aliviarlo

Por su parte, la Terapia Centrada en la Compasión, describe ciertas cualidades o atributos constitutivos de lo que ha bautizado como mente compasiva. Estos atributos, serían la sensibilidad (consciencia del ahora, que se focaliza de manera intencional en la presencia del sufrimiento), la motivación para el cuidado del bienestar (cuidar y tratar de aliviar o prevenir el sufrimiento), la simpatía (conexión emocional con el sufrimiento, de manera refleja y responsiva, derivada de la capacidad automática de sintonizar emocionalmente con el dolor ajeno), la tolerancia a la angustia (habilidad para tolerar las emociones difíciles, así como las sensaciones corporales que emerjan), ausencia de juicios (permitirnos experimentar ciertas emociones y eventos mentales sin caer bajo el control de la condena, el juicio o la vergüenza) y empatía (intuición y comprensión de la mente propia y ajena, tanto a nivel emocional como intelectual) [1]. Una vez que hemos delimitado conceptualmente el objeto que aquí nos ocupa, dedicaremos el resto del artículo a la exposición de datos neurobiológicos relacionados con éste.

Resultados con electroencefalograma

Hace algunos años, el grupo de investigación de Richard J. Davidson se hizo la siguiente pregunta: ¿qué sucede en el cerebro durante la práctica de la compasión? Para dar respuesta a esta cuestión registraron la actividad neural, usando en primer lugar la electroencefalografía (EEG). En su estudio [4] participaron diez meditadores expertos (con entre 10.000 y 50.000 horas de práctica) y novatos (con tan solo una semana de práctica).

El registro de EEG mostró un aumento de la actividad gamma (patrón de ondas relacionadas con la percatación consciente) y la sincronía neural (la coordinación de la actividad gamma en diferentes grupos de neuronas, un factor importante que determina la calidad de la percatación consciente).Además, la actividad gamma era 30 veces superior en el grupo de meditadores expertos. En relación a los cambios en la actividad cerebral, se comprobó que existían diferencias entre los propios meditadores expertos: cuanto más habían practicado, mayor era la magnitud de los cambios. Esto es consistente con el hecho de que los beneficios de la compasión mindful son dependientes de la práctica; cuanta más experiencia se tiene, mayores son los cambios y beneficios obtenidos.

Resultados con Imagen por Resonancia Magnética Funcional

Tras realizar el estudio con EEG, el equipo de Davidson quiso investigar los circuitos neurales relacionados con la compasión. Para ello, utilizaron la Imagen por Resonancia Magnética Funcional (IRMf) para analizar la actividad neural de 15 meditadores expertos y 15 principiantes [3]. Como estímulo evocativo de la compasión se utilizó una serie de audios en los que se escuchaba a personas llorando o gritando. Los cambios encontrados fueron más significativos en cuanto a la actividad de la ínsula (implicada en las emociones sociales y clave en la interacción mente-cuerpo), la amígdala (componente crítico del circuito emocional y la empatía) y la unión temporoparietal derecha (vinculada a la toma de perspectiva, por ejemplo, al representarnos cómo se siente otra persona). Al igual que en el estudio anterior, la actividad cerebral era más intensa en función de la experiencia que se tuviera cultivando la compasión mindful.


Frecuencia cardíaca y compasión

Un proceso clave en la regulación afectiva es la puesta en práctica de conductas afiliativas y cariñosas. La Teoría Polivagal de Porges [5] detalla cómo la activación de la porción mielinizada del sistema nervioso autónomo parasimpático (también llamado sistema nervioso social) ayuda a regular de manera flexible la reacción de lucha-huida (mediada por el sistema nervioso autónomo simpático). Esta activación parasimpática permite mantener un estado de calma y relajación al encontrarnos físicamente próximos a los demás, así como recibir u ofrecer conductas afiliativas, de cuidado y prosociales. Esto tiene su reflejo en el equilibrio entre ambas ramas autonómicas, que da lugar a una variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC).

De hecho, la inhibición de la acción simpática sobre el corazón, a través del vago mielinizado, ha demostrado estar vinculada con la respuesta de orientación y la atención sostenida hacia el mundo externo, lo que constituye el núcleo de componentes compasivos como la sensibilidad y la simpatía.Esto ha sido comprobado de manera consistente, tanto en adultos como en niños, usando estímulos evocativos de la compasión (p.ej. videos en los que se ve a personas sufriendo).Es más, los niños con alta deceleración cardíaca durante la presentación de los estímulos evocativos mostraron un incremento de las conductas compasivas subsecuentes.

Variabilidad de la frecuencia cardíaca

Por otra parte, una alta VFC basal se relaciona especialmente con mayor disposición a ayudar a los demás y más capacidad para autorregular las emociones, así como estados emocionales compasivos y afecto positivo en general [2]. Recientemente se han llevado a cabo estudios que muestran que el aumento inducido de la VFC, mediante Estimulación Transcraneal con Corriente Directa sobre el lóbulo temporal izquierdo, está asociado a incrementos en afectos positivos de calma (i.e. percepción de seguridad y calidez, considerada la base emocional de la motivación compasiva y que está íntimamente enlazada con una alta VFC). Así, una VFC alta correlacionaría con mayor capacidad para autocalmarse en contextos estresantes, lo que facilita la disposición a actuar en pos del alivio del sufrimiento al inhibirse las reacciones de lucha-huida [2].

Sistema inmune y endocrinología

La práctica de la compasión fomenta la liberación de oxitocina y reduce los niveles de cortisol. Ambas hormonas tienen un impacto sobre la actividad del sistema inmune, y por ende, en la salud. La relación entre compasión y salud ha sido comprobada en algunos estudios controlados aleatorizados. Por ejemplo, un estudio encontró que aquellos pacientes que percibían mayor empatía por parte de sus doctores, se recuperaban a mayor velocidad y tenían niveles superiores de la molécula inmunitaria interleucina-8.


Asimismo, un buen número de factores socioemocionales relacionados con la compasión han mostrado jugar un papel importante en la salud, tanto física como psicológica. Así, podríamos decir que el ritmo de la vida moderna tiende a provocar inflamación crónica (incluso cuando no hay evidencia de infección). Esta inflamación está relacionada con numerosos trastornos psiquiátricos, incluyendo depresión mayor, tx. bipolar y esquizofrenia, así como afecciones físicas, como patología cardiovascular, diabetes, cáncer y demencia.

En este contexto, la investigación ha mostrado que la compasión tiene efectos antiinflamatorios. De esta forma, aquellas personas que practican regularmente la compasión mindful producen menor cantidad de interleucina-6 en respuesta al estrés psicosocial. Adicionalmente, y en consonancia con lo que se ha expuesto en el punto anterior, la compasión se asocia a una menor reacción autonómica simpática ante el estrés [6].

Empatía y compasión

A la luz de las diversas investigaciones realizadas, empatía y compasión parecen depender de diferentes sistemas biológicos y redes neurales [6]. Cuando una persona observa el sufrimiento de otra, se activan en el observador las mismas redes neurales de dolor que en que sufre (la ínsula anterior y la zona medial del córtex cingulado anterior). Estas regiones han sido relacionadas con la empatía, sugiriendo que las personas pueden compartir el sufrimiento ajeno mediante una representación neural de las emociones del otro.

La activación de estas estructuras ha sido comprobada en numerosos estudios relacionados con la empatía ante el sufrimiento. Sin embargo, como hemos explicado al inicio de este artículo, la empatía forma parte de la compasión, pero ésta implica también la motivación para aliviar el sufrimiento –la empatía, a diferencia de la compasión, no implica realizar ningún tipo de acción aliviadora-. Por su parte, los estudios con neuroimagen han comprobado que durante las prácticas de compasión (y también de bondad afectuosa), las redes que se activan implican a la corteza orbitofrontal medial, el putamen, el globo pálido y el área tegmental central/sustancia negra.

Enfermedades psicosomáticas: cuando la mente enferma al cuerpo Y ESTE HABLA MEDIANTE EL DOLOR, Y CUANDO LA MEDITACION reduce el dolor y SANA la causa

Trastorno Psicosomático

El dolor es definido por una experiencia sensorial asociada a un daño real o imaginario. Es importante sentir dolor para poder detectar si hay alguna enfermedad física y buscar un tratamiento para la misma. Sin embargo, cuando una persona sufre dolor y éste no puede ser explicado por una enfermedad física hablamos de dolor psicosomático. Los psicólogos en Málaga de PsicoAbreu estamos especializados en el tratamiento del trastorno psicosomático.

1. ¿Qué es el Trastorno Psicosomático?

Este trastorno se produce cuando hay una alteración física en el organismo que causa malestar a la persona sin encontrar una causa fisiológica que la provoque. Así, podemos pensar que hay un factor psicológico que lo causa. Estos síntomas se producen de forma periódica e influyen negativamente en la vida de las personas.

2. ¿Cuándo aparece?

El dolor psicosomático lo padecen muchas personas y suele ser consecuencia de sufrir estrés, ansiedad, emociones negativas intensas,… que se reflejan en el cuerpo. Este dolor y su intensidad van a depender de la atención que le preste la persona al mismo, resaltan nuestros psicólogos especializados.

Estos trastornos psicológicos suelen aparecer en personas que tienen estrategias de afrontamientos negativas, que tienen hábitos poco saludables (consumo de sustancias, mala alimentación,…), o incluso en personas que tienen ciertos rasgos de personalidad.

3. Síntomas del trastorno

Para entender este trastorno es importante tener en cuenta que la mente y el cuerpo van unidos. La mente influye en el cuerpo y el cuerpo influye en la mente. Los síntomas que tienen las personas con este trastorno no se deben a ninguna causa física, ya que normalmente las personas acuden a diferentes especialistas y se les realizan pruebas sin obtener ninguna causa física para ese dolor. No se trata de simulación y la persona no es consciente de que se lo está provocando.

4.- La meditacion

El estrés crónico tiende a desaparecer en medida que la meditacion progresiva hace su trabajo. De acuerdo a esto, podemos desmantelar las redes neuronales que crean la tensión y dolor como respuesta psicológica.